El montaje es donde un buen sistema se vuelve una mala experiencia. El proveedor instala el hardware en una mañana; la parte que decide si tus reportes significan algo es la carta, y ese trabajo es tuyo, no de ellos. Hecho con cuidado lleva una semana. Hecho con prisa, cuesta dos años deshacerlo.
🗂️ Monta la carta como la lees
La carta del POS no es una copia de tu carta impresa. Es la estructura por la que tu personal va a navegar bajo presión, y la estructura que tus reportes van a heredar para siempre. Tres capas, en este orden:
- Categorías. Que coincidan con lo que la cocina y el salón ya dicen: entradas, fuertes, acompañamientos, postres, cerveza, vino, cócteles, bebidas sin alcohol. Si tu equipo dice "entraditas", ponles entraditas.
- Productos. Uno por cada cosa que un cliente puede pedir. El mismo nombre que en la carta impresa — un mesero nunca debería tener que traducir.
- Modificadores. El trabajo de verdad. Cada variación, y si cambia el precio o no.
Dos reglas que te ahorran problemas después. Pon los diez productos que más vendes donde se seleccionen con un toque, no con tres: esa decisión se paga cada noche durante años. Y nunca crees un producto llamado "Varios" o "Precio abierto"; lo que termine registrado ahí desaparece de cualquier reporte que saques en tu vida.
🧂 Modificadores, precios y lo que sale mal
Toma tu plato más vendido y escribe todo lo que un cliente puede pedirle. Esa lista es más larga de lo que crees, y cada línea necesita una decisión:
| Tipo | Ejemplo | Qué decidir |
| Elección obligatoria | Término de cocción, acompañamiento, proteína | Hazla obligatoria, para que la comanda no pueda salir incompleta |
| Variación sin costo | Sin cebolla, salsa aparte, servilletas de más | Créala igual, con precio cero. Tiene que ser un botón |
| Añadido con costo | Queso extra, agregar aguacate, trago doble | El precio se pone aquí, una vez, y así no se olvida nunca |
| Tamaño o porción | Media, entera, jarra | Precio aparte, y consumo de inventario aparte |
| Alergia o seguridad | Alergia al gluten, alergia a los frutos secos | Tiene que salir destacada en la comanda, no como una nota discreta |
Los precios se cargan una vez, en el sistema, y en ningún otro lado. En cuanto un precio vive en la cabeza de alguien, cambia según quién esté de turno. Y si manejas precios distintos para salón y para delivery, móntalo ahora como una lista de precios aparte, no como un ajuste mental en la caja.
🖨️ Rutas de impresión, usuarios y permisos
Tres tareas de configuración de una hora cada una que te evitan un año de fricción:
- Rutas de impresión. Cada producto tiene que saber dónde se imprime: parrilla, estación fría, barra, pase. Una bebida que se imprime en la cocina es una bebida que llega junto con la comida.
- Un usuario por persona. No uno por puesto, ni un código compartido en un papelito pegado a la pantalla. Es la base del tema siguiente, y hacerlo bien desde el primer día no cuesta nada.
- Niveles de permiso. Decide quién puede anular un plato ya registrado, aplicar un descuento, dar una cortesía a una mesa, abrir la caja sin venta y reimprimir una cuenta. Por defecto suele ser "todos", y ese valor por defecto está mal.
Fija también la hora de corte del día: la hora a la que cierra el día contable. Si sirves pasada la medianoche y lo dejas en medianoche, cada noche larga se parte entre dos días y tus reportes de ventas nunca van a cuadrar con tu intuición.
📅 La semana del cambio
No arranques un viernes. El orden que funciona:
- Días 1 a 3: montar. Carta, modificadores, precios, rutas, usuarios. En la oficina, no en el salón.
- Día 4: registra tu propia carta. Toma las comandas de ayer y vuelve a capturarlas tal como vinieron. Cada hueco de la lista de modificadores aparece aquí, sin costo.
- Día 5: entrena. Las ocho tareas del tema 5, con todo el equipo, antes de que haya un cliente de por medio.
- Día 6: arranca en tu turno más flojo. Los dos sistemas disponibles, el viejo como respaldo.
- Semana 2: baja la lista. Ve anotando todo lo que el personal no encontró. Se arregla cada semana, no "algún día".
Después verifica las cosas aburridas antes de confiar en los reportes: que el impuesto esté bien, que una transacción de prueba llegue a tu banco, que la cuenta impresa muestre lo que quieres que muestre, y que los totales de ayer cuadren con la caja. Descubre todo eso un martes tranquilo y no un sábado lleno.